CAMPTANIA

Volvemos al blog con uno de los proyectos que más expectación ha generado: Camptania. Y es lógico, porque nuestra clienta, TaniaLlasera, cuenta con una legión de seguidores que han ido siguiendo el proyecto con idéntica ilusión a la nuestra.
Trabajar con ella ha sido todo un placer, porque tanto ella como su marido tenían las ideas muy claras, pero al mismo tiempo durante todo el proyecto se mostraron abiertos a muchas de las soluciones que les íbamos proponiendo. Nos trasladaron enseguida que querían que Camptania fuese un lugar al que escaparse frecuentemente para descansar y desconectar, su pequeño paraíso, donde reunir a la familia y amigos para disfrutar de comidas y largas sobremesas, rodeados de unas vistas y una naturaleza maravillosas (podemos dar fe)
Tania y su marido nos contactaron porque habían adquirido una vivienda como segunda residencia y aunque su estructura general les gustaba, había algunos detalles que querían actualizar. Nos pidieron una casa cómoda y acogedora, que tuviese su sello personal y en la predominase una comunicación fluida entre el interior y el exterior.
Además nos pidieron una casa que no solo fuera estéticamente bonita, sino también funcional, tanto en la subdivisión de los espacios como en el mobiliario. Una de las prioridades de Tania era contar con un espacio aparte, para poder dedicarlo a estudio o taller, y allí dar rienda suelta a su creatividad y también a la de sus hijos.
Y por supuesto, nos dijo las palabras mágicas: quiero una casa con COLOR. Tania es una mujer con mucha personalidad y quería que eso se trasladase también a esta casa. ¡Y creemos que lo hemos conseguido!
Desde la primera visita nos dimos cuenta de todo el potencial que tenía la vivienda. El enclave era simplemente perfecto: las vistas que se disfrutan son una verdadera belleza, la luz inunda los diferentes espacios, la zona común tiene una doble altura muy interesante, contaban con una chimenea para las épocas de más frío. La base ya era buena, pero querían conseguir una estética más moderna, sin perder ese aire de vacaciones eternas.
El principal escollo que nos encontramos fue la distribución de la cocina. Nos parecía que el espacio estaba desaprovechado, ya que contaba con bastantes metros, pero vimos que podíamos sacarle mucho más partido si intercambiábamos las zonas de cocina y comedor.
Decidimos ampliar la ventana, de manera que al colocar una isla en el espacio frontal, se cocinase mirando al paisaje y de esta manera toda la zona quedaba más armoniosa. Por ello, colocamos la campana en el techo, para no interferir en este aspecto. Tania también nos dijo que quería que fuese una cocina vivida, diáfana y cálida. Por eso renunciamos a utilizar armarios altos y en su lugar dispusimos unas baldas, que permiten que ella vaya variando la decoración con láminas y objetos personales, según lo que le apetezca.
Como contrapunto al tono neutro de los muebles, la isla sube el color de la cocina, en un maravilloso terracota de Dekton. Además, como toque personal, Tania quiso hacer un homenaje a la cocina original de la casa y colocó un grifo de Vola en un color naranja super vibrante.







Otra de las intervenciones fue en la zona del salón. En este caso cerramos una de las puertas que daba acceso a la vivienda y agrandamos también las ventanas, para dejar que las vistas y la luz inundaran el espacio. El resultado es una zona de estar confortable y que invita al relax. La chimenea estaba colocada haciendo chaflán y ocupaba mucho espacio. Así que le propusimos a Tania desplazarla y colocarla en las paredes y darle continuidad con un banco. Para reforzar su protagonismo, alicatamos ambos elementos con un potente azulejo amarillo, consiguiendo que se convierta en un punto focal dentro del espacio, gracias a su textura y color ( y uno de los rincones favoritos de nuestros clientes y sus amigos)




Subiendo por la escalera, nos encontramos la zona de dormitorios y baños. Con anterioridad la casa contaba con 3 dormitorios y un baño, pero Tania y su marido nos dijeron que preferían que su habitación fuese un dormitorio en suite y contar también con un baño para los niños. Así que eliminamos un dormitorio, lo que nos permitió ganar metros y poder instalar una funcional solución de almacenaje.
Recurrimos de nuevo a Cubro (ya sabéis que hemos trabajado con ellos en múltiples ocasiones en nuestros proyectos) porque nos gusta la calidad de sus productos y porque nos permite, gracias a las tonalidades que ofrece, presentar a nuestros clientes múltiples opciones. En este caso Tania se enamoró de un tono anaranjado que acababan de sacar al mercado y creemos que le da un punto muy cálido. A través de los armarios, se accede al cuarto de baño del dormitorio principal, en cuyos muebles volvimos a aplicar ese tono para darle continuidad visual.
Otro de los requisitos de nuestra intervención fue «rescatar» todos los elementos estructurales que fuese posible. Por ello las puertas del antiguo salón dan entrada ahora a este dormitorio. Y también recuperamos en toda la casa el suelo de terrazo de la vivienda original en la planta superior. Si bien al mover algunos de los tabiques, quedaron espacios desnudos, que completamos casi con una labor de artesanía, ensamblando y haciendo un juego con piezas cerámicas de diferentes tonos. En la planta baja, no pudimos recuperar el suelo preexistente, pero lo reemplazamos por un terrazo lo más parecido posible, que ahora encanta a nuestros clientes.








Y por último queríamos hablaros del lugar que más satisfacciones y en el que más horas pasa Tania: su taller. Una de las ventajas de la casa era que contaba ya con un espacio independiente que funcionaba como una especie de trastero. Decidimos convertirlo en una zona de estudio, ya que cuenta con un pequeño baño, por lo que puede utilizarse como una habitación de invitados. Siguiendo la premisa de conservar todo lo posible, colocamos las baldas de los antiguos propietarios, pero convencimos a Tania de pintarlas en un tono azul. Al espacio se accede por una puerta acristalada, cuyo sistema de apertura permite que cuando llega el buen tiempo, este espacio se abra al exterior casi por completo.
El resultado es un hogar familiar colorido y luminoso. Con una platea de colores potentes y muy 70´vibes, como nos pidió Tania. Con intervenciones arquitectónicas mínimas, y algún cambio de distribución hemos conseguido una vivienda funcional, atemporal y volcada al exterior a través del inusual color verde de las ventanas, que enmarcan el paraíso que la rodea.








