VIVIENDA EN CANARIAS

No podíamos terminar el 2025 sin enseñaros esta reforma que hemos tenido la suerte de realizar en las Islas Canarias. La gracia del asunto es que hemos tardado un poco (bastante) en fotografiarla, y en estos momentos, nos hayamos inmersas en la reforma de otra segunda casa para estos clientes, Sara y Toni.
Pero no podíamos dejar de enseñaros esta primera joyita, porque es un proyecto que nos enamoró desde el primer día que lo visitamos. Un piso de 125 metros cuadrados con un potencial único gracias a sus tres patios interiores, que conectan visual y espacialmente las distintas estancias de la casa. Sara y Toni, que además tienen un bebé, querían una vivienda cómoda, luminosa y con una distribución bien resuelta. Ellos nos pidieron integrar una zona de trabajo independiente porque él suele teletrabajar con mucha frecuencia. A eso se sumaron otras peticiones: dos dormitorios y dos baños completos, y una zona común que aúna salón, cocina y comedor.
En cada proyecto nos gusta partir de una pregunta muy concreta: cómo se vive la casa. Entender las rutinas, las necesidades y la forma de habitar de cada cliente es clave para que el diseño sea realmente personal y no una solución estándar. A partir de ahí, buscamos también rescatar y poner en valor los elementos originales de la vivienda que aportan carácter y memoria al espacio, integrándolos en una nueva propuesta que respete su esencia y la haga evolucionar.
Uno de esos elementos originales que marcó el proyecto desde el inicio fue el suelo hidráulico marmoleado. Nos pareció tan especial que decidimos convertirlo en el verdadero hilo conductor de la vivienda. Al replantear la distribución y tirar tabiques, aparecieron zonas donde el suelo original no existía, y ahí tomamos una decisión muy clara: no queríamos imitarlo ni esconder esas “faltas”, queríamos señalarlas. La solución fue introducir un nuevo pavimento que dialogara con el hidráulico sin competir con él, marcando las transiciones de forma consciente y convirtiendo esas cicatrices en parte del diseño. En las imágenes se puede ver cómo estas franjas acompañan los recorridos y ayudan a leer la nueva distribución de la casa.

La distribución fue otro de los grandes trabajos del proyecto. En la original, la vivienda estaba muy compartimentada. Las estancias se organizaban de forma bastante rígida, con cocina y salón separados y una circulación poco fluida, a pesar de contar con tres patios interiores que ya apuntaban a un gran potencial de luz y relación entre espacios. Desde el inicio tuvimos claro que el proyecto pasaba por reordenar la casa alrededor de esos patios, utilizándolos como elementos articuladores y no como simples vacíos. A partir de ahí, trabajamos varias propuestas de distribución, estudiando distintas formas de conectar las zonas comunes, ganar amplitud y responder a las necesidades reales de la familia. Finalmente, la opción 2 fue la elegida. Esta propuesta nos permitía concentrar la zona de día en el centro de la vivienda, liberando el perímetro y favoreciendo la entrada de luz natural desde los patios. Salón, comedor y cocina pasan a entenderse como un único espacio continuo, pero con usos claramente definidos y recorridos muy naturales. Además, esta distribución resolvía de forma muy clara la zona de trabajo independiente, integrada en la casa pero con la posibilidad de aislarse cuando es necesario, algo fundamental para el día a día de Toni y para que la vivienda funcione bien en diferentes momentos.
La entrada de la vivienda se convierte en un espacio de transición con mucha presencia. A un lado, una estantería continua acompaña el recorrido desde el acceso, aportando almacenaje para libros, discos y objetos personales. Al fondo, mediante puertas correderas de madera y vidrio traslúcido, se accede al espacio de trabajo, que recibe luz natural y mantiene una conexión visual con el resto de la vivienda sin quedar completamente expuesto. A un lado, una estantería a medida recorre toda la pared y concentra libros, vinilos y material de trabajo, liberando el resto del espacio y manteniendo todo a mano. Al otro, una mesa continua aprovecha el ancho completo de la estancia y se apoya en un mueble bajo que integra equipos y almacenaje.


Seguidamente encontramos el espacio común que alberga la zona de día. La cocina se planteó como una pieza clave: queríamos que fuese un espacio abierto, funcional y muy conectado con el comedor y el salón. Durante el proceso estudiamos distintas configuraciones y soluciones, tanto a nivel de distribución como de mobiliario. Finalmente, por una cuestión de presupuesto, los clientes optaron por una cocina de Ikea, que adaptamos y personalizamos para que encajara con el conjunto del proyecto. La elección de madera natural para el mobiliario y una encimera en tono rosado aportan calidez y un punto de color que dialoga muy bien con el suelo hidráulico, sin restarle protagonismo. La isla funciona como elemento de transición entre cocina y salón, ofreciendo superficie de trabajo, almacenaje y un lugar informal para el día a día.




El salón y el comedor se conciben como espacios abiertos y flexibles, pensados para el día a día de una familia con un niño y un bebé. El sofá modular permite distintas formas de uso y se adapta fácilmente a los momentos de descanso, juego o reunión. Las estanterías abiertas, ligeras y de madera natural funcionan como soporte para libros, juguetes y objetos personales, aportando almacenaje sin cerrar el espacio. Las piezas de arte, las luminarias y los pequeños detalles introducen color y carácter, haciendo que el conjunto se sienta vivido, cercano y en constante evolución.




Entramos en la zona privada de la casa, donde se concentran los dormitorios y los baños. La distribución busca separar claramente estas estancias de la zona de día, manteniendo la continuidad del proyecto a través de materiales, luz y recorridos sencillos.
El aseo se concibe como un espacio pequeño pero con mucha personalidad. Aquí decidimos jugar con el color y los materiales para convertirlo en una pieza especial dentro de la vivienda. El suelo hidráulico de geometría marcada introduce un patrón potente que dialoga con el pavimento original de la casa, mientras que el mueble de lavabo en amarillo se convierte en el elemento protagonista, aportando energía y carácter. El resto del espacio se mantiene más contenido, con paredes claras, piezas sencillas y una iluminación puntual que refuerza la sensación de orden y limpieza. Las baldas ligeras y los pequeños detalles aportan funcionalidad sin recargar el conjunto.



El baño principal es un espacio donde el color toma protagonismo sin complejos. Aquí trabajamos con una combinación potente de materiales y patrones que le da mucha personalidad, pero siempre desde una base funcional pensada para el día a día de una familia con un bebé y un niño. El suelo hidráulico de geometría marcada en tonos rojizos introduce ritmo y energía, mientras que la zona de bañera se reviste con azulejo cerámico verde, creando un contraste claro con las paredes blancas y aportando profundidad al conjunto. La bañera de obra responde tanto a un uso cotidiano como al baño del bebé, integrándose de forma natural en el espacio. El lavabo de pedestal es una pieza recuperada, que aporta carácter y memoria al baño y dialoga con el resto de materiales desde la honestidad de lo existente. Su presencia aligera visualmente el espacio y permite que el pavimento tenga todo el protagonismo. El resultado es un baño con mucha personalidad y coherente con el lenguaje de toda la vivienda.



En el dormitorio principal, la distribución se apoya en una gran pared de armarios a medida, que recorre toda la longitud de la estancia y permite mantener el espacio despejado y ordenado. Las puertas en acabado claro y los tiradores circulares de madera refuerzan una estética limpia y continua, dejando que el suelo original vuelva a tener protagonismo. La zona de descanso se completa con una iluminación puntual y piezas recuperadas o muy personales, como los apliques y las láminas, que aportan color sin saturar. Nos interesaba que fuera un dormitorio sencillo, pensado para descansar, pero que no resultara neutro ni impersonal.



El dormitorio infantil se plantea como un espacio flexible y preparado para crecer con el niño. La propuesta se apoya en una base muy clara y funcional, con armarios a medida que optimizan el almacenaje y permiten mantener la habitación despejada, y una distribución sencilla que facilita distintos usos a lo largo del tiempo. Ambos dormitorios comparten una misma lógica: espacios bien organizados, pensados para el uso real y abiertos a ir cambiando con el tiempo, sin necesidad de grandes transformaciones.

En definitiva, una vivienda transformada para adaptarse a la forma de vivir de Sara y Ton1 en esa etapa. No se trataba solo de redistribuir espacios, sino de leer lo que ya existía, entender cómo se usaba la casa en el día a día y diseñar desde ahí: desde lo cotidiano, desde lo realmente necesario. Poner en valor el suelo original, trabajar la casa alrededor de los patios, introducir el color como herramienta de proyecto y plantear soluciones de distribución claras fueron algunas de las claves de esta reforma. Queremos dar las gracias a Sara y Tony por la confianza, y por volver a elegirnos para diseñar la reforma de su segunda vivienda. Un placer seguir acompañándoos en nuevos proyectos.



